Y cómo se apartaron de los ídolos y se volvieron al Dios vivo y verdadero

1 Tesalonicenses 1:9-10 

"porque ellos mismos hablan de lo bien que ustedes nos recibieron, y cómo se apartaron de los ídolos y se volvieron al Dios vivo y verdadero, para servirlo y esperar de los cielos a Jesús, su Hijo, a quien Dios resucitó de los muertos, y que es quien nos libra de la ira venidera."

Cada año observo un incremento en la idolatría (acto de adoración a un objeto o un sujeto que sustituye o media ante Dios) y  aunque he escrito en esta sección varios artículos al respecto, no puedo quedarme callado y sin seguir anunciando lo que las Escrituras dicen al respecto sobre lo abominable que es la idolatría ante los ojos de Dios. A pesar que las personas que practican este acto digan una y otra vez que NO se adora a la imagen que están viendo con sus ojos y tocando con sus manos sino a lo que representa,  es evidente y claro que va en contra vía a lo escrito en el Decálogo sobre el primer y segundo mandamiento, enunciado como: »No tendrás dioses ajenos delante de mí. »No te harás imagen, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. »No te inclinarás ante ellas, ni las honrarás, porque yo soy el Señor tu Dios, fuerte y celoso. Yo visito en los hijos la maldad de los padres que me aborrecen, hasta la tercera y cuarta generación, pero trato con misericordia infinita a los que me aman y cumplen mis mandamientos (Éxodo 20:3-6).

Cuando el apóstol Pablo llega a Tesalónica que es una ciudad gentil (no judía) está llena de idolatría que inundaba esa región, pero cuando el evangelio de Jesucristo llega a aquellos que recibieron por fe la buena nueva de salvación entonces se apartaron de los ídolos y se volvieron al Dios vivo y verdadero. Observen como dice Dios vivo y verdadero, no es un Dios muerto pegado en una pared, está vivo y también es verdadero, porque el diablo engaña al mundo entero con todas sus artimañas utilizando las religiones falsas, los pensamientos filosóficos, la sociología y la psicología mundana tratando de decirle a los seres humanos que hay otros y muchos caminos para obtener la tan anhelada paz mundial. Lo verdadero es que Dios en el tiempo señalado envió a su Hijo, al Unigénito al mundo para darnos vida por medio su persona y obra (Juan 17.3). 

Recientemente se celebró en el país de Colombia la llegada a los jardines del Vaticano la imagen de Chiquinquirá, ese mismo día se conmemoraba los 102 años de su coronación canónica según los reglamentos y ceremonias que realiza la religión Católica Romana. Se leía en titulares de prensa cosas tales como “La Reina y Patrona de Colombia”, “Virgen del Chiquinquirá, patrona de Colombia, llega a los jardines del Vaticano”, “La entronización de la virgen de Chiquinquirá en los jardines del Vaticano será uno de los acontecimientos religiosos más importantes para Colombia”, entre otros, y cada una de estas cosas eran  proyectadas en la televisión como si la voluntad de Dios para sus hijos fuera vivir bajo el reinado de alguien muy diferente al único Rey que tenemos en los cielos, a nuestro Señor Jesucristo, a Él es a quien debemos honrar, adorar, servirle y anunciarle hasta los confines de la tierra.

Soy consciente que acorde a lo que encontramos en la historia de la Iglesia que este mal de la idolatría en el cristianismo comenzó a tomar mucha fuerza por el sincretismo dado desde el siglo V, y se sigue replicando siglo tras siglo, pero hay esperanza, pues todos los intentos para quitar totalmente la idolatría de la tierra se dará finalmente en las manos de nuestro Señor Jesucristo, cuando venga desde los cielos con sus ángeles en llamas de fuego en su segunda venida y destruya finalmente al dragón, la bestia que sube del mar y el falso profeta lanzándolos al lago de fuego y azufre (Apocalipsis 20.10).

Pero eso no significa que mientras llega ese día del Señor, nosotros como cristianos nos quedemos callados, debemos anunciar el evangelio de Cristo, e ir como heraldos del Rey Jesús, para abrir los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás al poder de Dios (Hechos 26.18), y que sean libres de la esclavitud de la idolatría, que está orquestada por el dragón(Satanás) que tiene a las dos bestias(Apocalipsis 13) y a la mujer ramera, a la gran Babilona (Apocalipsis 17-18) sentada sobre las muchas aguas, jactándose de su prosperidad. 

Cuando envió estos artículos referente a la idolatría siempre hay alguien que me escribe, con largos escritos argumentando lo opuesto, pues se siente aludido y ofendido cuando lee las líneas descritas en los párrafos de arriba. Pero de eso no se trata, no lo hago por contender, lo hago por el fuego que hay mi corazón de anunciar a Jesucristo. Me duele ver el incremento de la idolatría alrededor del mundo, y todo esto sucediendo delante de nuestras narices, pero hay que persistir, debe haber voces para que así sea que algunos o muchos salgan de estas cosas, y los ojos que están cubiertos ahora recibirán el colirio necesario (Apocalipsis 3.18) para ver las cosas espirituales por el poder del Espíritu Santo (1 Corintios 2.12-13).

La única forma como Dios quitó la idolatría de Israel en el 587 AC fue con el juicio y la destrucción de Jerusalén, pero la historia se volverá a repetir, cuando todos los juicios y castigos de los sellos, las trompetas y las copas van cumpliéndose a medida que llegue el día del Señor. La apostasía irá en aumento pero antes de su venida vendrá una muy grande (2 Tesalonicenses 2). Recuerden las palabras del Señor Jesucristo anunciadas a sus discípulos: En aquel tiempo muchos tropezarán, y unos a otros se traicionarán y odiarán. Muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y tanto aumentará la maldad que el amor de muchos se enfriará. Pero el que resista hasta el fin, será salvo. (Mateo 24.10-13).

Elaborado por:
Pastor Jair Sánchez
Ministerio El Mensaje de Jesús


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