¿Será qué ya no hay inconversos?

El boom del internet y los medios están influyendo en las dinámicas del comportamiento de los seres humanos, orquestados por los artistas, cantantes, famosos y lideres influyentes, todos moviéndose en lo secular y muchos vienen con un mensaje ahora de cómo es ser un hijo de Dios, sabiendo ellos que no han entregado su vida a Cristo.  Esto no es concordante con lo que la Biblia dice sobre el nuevo nacimiento espiritual y lo que viene después de un arrepentimiento de la vida de esclavitud del pecado. Esto ha logrado impregnar en las congregaciones cristianas, pues es común que muchos famosos artistas, cantantes, deportistas y lideres sociales, políticos, entre otros, una vez alcanzan determinados logros a nivel secular digan: “Gloria a Dios”, “Gracias a Dios”, pero me dirás, ¿pastor, y eso está mal?, quiero decirte que glorificar el nombre de Dios no está mal, lo que NO debemos nosotros creer que solo por decir “Señor, Señor”, es la verdadera vida cristiana. Decir estas palabras después de ser homenajeado por ser el mejor estudiante, la canción top del momento, el ganador de la lotería, el ganador de una medalla olímpica, en fin, todo lo que para el mundo le parece fascinante, y después seguir la vida común y corriente como si nada pasara, esta distante al llamado del Señor Jesucristo cuando nos dijo: Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado (Mateo 3.2).

No puede ser, que sinteticemos la vida en Cristo solo para jactarnos de nuestros logros en esta vida terrenal, reflexiona y cambia ahora de pensamiento, la vida y la obra de Cristo cuando vino a este mundo fue principalmente para la gloria de Dios revelándonos al Padre Celestial para dar salvación eterna a los que le obedecen (Hebreos 5.9), y eso implica arrepentimiento, y después seguir haciendo lo que quiere nuestro Señor. Ese “nuevo dios” que se han inventado, es contrario a lo que dijo nuestro Señor en Mateo 7.21: No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, de igual forma en Mateo 12.50 dice: Porque todos los que hacen la voluntad de mi Padre que está en los cielos son mis hermanos, mis hermanas, y mi madre. Esto no se trata solo de palabras de dientes para fuera, la vida cristiana, es real, es una transformación de un corazón renovado por el Espíritu Santo. No caigas en ese engaño del cristiano de palabras.

En perfiles de redes sociales vemos las supuestas píldoras de fe, cosas como “Dios ha puesto en tu corazón la fuerza, dones y talentos increíbles para que vayas por rutas de victorias”, pero al rato ese mismo interlocutor es el artífice de colocar imágenes llenas de desenfreno y sensualidad, entonces, al verlo por doquier, muchos cristianos, y esto es lo preocupante, están convencidos que el cristianismo es decir como una muletilla, un saludo, decir frases como: “Gloria a Dios”, “Gracias a Dios”, “Este es el tiempo de Dios”, y después esa misma persona puede hacer con su vida lo que quiera, no tiene compromiso con la vida de piedad ni el buen testimonio como sal y luz en este mundo.

La vida de conversión a Cristo implica arrepentirnos sinceramente, ser liberados de la esclavitud del pecado, y por eso el nombre de este artículo se titula ¿Será qué ya no hay inconversos?, porque ahora resulta que todo el mundo es hijo de Dios, por lo menos en el país donde vivo, se dicen constantemente estas muletillas de manera, entonces, que ya no hay donde predicar porque todo el mundo dice: “yo también soy hijo de Dios”, solo por tener el supuesto “éxito” en la vida, sin tener presente la entrega a la vida de piedad, sin orar, sin leer la Biblia, sin ayudar al necesitado, sin evangelizar, sin congregarse con los hermanos, sin servir en la iglesia local, pero si me va bien y tengo un buen trabajo, así sea que en la noche busque fiestas llenas de mujeres y licor, pero en el día como se obtuvo la victoria y se dijo que ese triunfo fue gracias a Dios, entonces comamos y bebamos (1 Corintios 15.32). 

Leemos en las noticias de prensa que en los reinados de belleza los participantes que ganan el concurso dicen: “Gloria a Dios por este título”, y después la celebración es un desenfreno. Este artículo está enfocado para todo cristiano que ha adoptado esa misma forma de llevar su vida, solo por decir: “Gracias a Dios”, pero no hay obediencia a Cristo, no hay sometimiento a la voluntad del Señor; está convencido que no necesita guardar la palabra de Dios, porque ahora lo importante, y lo que está de moda, es decir solo: “que esto lo obtuve gracias a Dios” y después se hace lo se nos venga a nuestro pensamiento sin importar que desagrada a los ojos del Cristo que proclamamos. 

El tercer mandamiento del decálogo nos dice: “No tomarás el nombre del Señor tu Dios en vano” (Éxodo 20-7), y está siendo muy abusado y olvidado en estos tiempos, todo porque las redes sociales están dirigiendo el norte de la sociedad y haciendo creer a muchos que ese es la verdadera vida de fe como está escrita en la Biblia.

Comenzando que, para ser hijos de Dios, discípulos de Cristo, el Señor nos dijo en su palabra en Mateo 16.24 “A sus discípulos Jesús les dijo: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame”, por lo tanto, ¿estas dispuesto a negarte a tus deseos egoístas? ¿estas dispuesto a renunciar a tus sueños mundanos por Cristo?, pero hay más, en Mateo 10.37-39 “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí. El que ama a su hijo o hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará”, por eso, el amor a Cristo debe ser superior al de nuestros seres queridos, de ahí que una cosa es decir que somos hijos de Dios, y otra cosa es lo que dice el Señor Jesucristo. En la parábola de los dos cimientos nos lo dice de manera muy clara en Lucas 6.46 “¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les mando hacer?”, no perdamos de vista el centro de la vida de fe, es vivir para Cristo, morir para vivir, para la gloria de Dios Padre.

Finalizando este pensamiento reflexivo, quiero decirte que esto seguirá en aumento en el mundo que dice estar con Dios, es precisamente el instrumento de Satanás para llevar a muchos por la puerta ancha y el camino espacioso (Mateo 7.13-14); si alguna vez comenzaste la vida de piedad con gozo, amor, esperanza, pero todas estas cosas que se ven tan cotidiano en las redes sociales, televisión e internet te ha hecho creer que así es la vida en Cristo, pero hoy Dios nos está haciendo un llamado a salir de la gran ciudad, de la gran Babilonia, la madre de las rameras y la abominaciones de la tierra, no te dejes engañar; ser hijo de Dios, no es estar diciendo “Gracias a Dios”, es después revolcarme en la inmundicia, en la pornografía, en la drogas, en el sexo desenfrenado, iras, contiendas, chismes, entre otras obras de la carne, y siguiendo la corriente de este este mundo (1 Pedro 1.14).  En Apocalipsis 18.3-5 dice: “Todas las naciones han bebido del ardiente vino de su inmoralidad sexual. Los reyes de la tierra han tenido relaciones sexuales con ella, y los comerciantes de la tierra se han enriquecido gracias a su impresionante prosperidad.» Oí entonces otra voz del cielo, que decía: «Ustedes, los de mi pueblo, salgan de esa ciudad para que no participen de sus pecados ni reciban parte de sus plagas; pues son tantos sus pecados que llegan hasta el cielo, y Dios ha tomado en cuenta sus injusticias”, y nos dice de manera fuerte, salgan de esa ciudad para que no participen de sus pecados. No es un juego virtual querido hermano, es real, Dios nos llama a la obediencia por medio de la fe en Cristo Jesús.

Elaborado por Pr. Jair Sánchez O.

Ministerio El Mensaje de Jesús

 


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