EMDJ71-El engaño del pecado endurece el corazón-Hebreos 3:12-13

Hebreos 3:12-13 Hermanos, cuiden de que no haya entre ustedes ningún corazón pecaminoso e incrédulo, que los lleve a apartarse del Dios vivo. Más bien, anímense unos a otros día tras día, mientras se diga «Hoy», para que el engaño del pecado no endurezca a nadie. 

Reflexión: El engaño del pecado endurece el corazón, nos aparta del Dios vivo, comienza sutil, fino, gota a gota, no tiene sonido fuerte, es suave, seductor, provocativo y nos dice que llenará y dará satisfacción al corazón; susurra que no necesitarás de otra cosa sino solamente de su consumación. Una y otra vez puede ser la realidad que experimentan muchos creyentes que fueron liberados de la esclavitud del pecado por el poder de Cristo, pero con el pasar del tiempo en el peregrinaje en el desierto que debemos pasar todos los creyentes, comenzaron a distraerse en su imaginación y el pensamiento con lo que ofrece el adulador, el enemigo, el diablo, que tiene un solo propósito: destruir, arruinar la vida de los hijos de Dios.

Como hermanos en Cristo debemos animarnos los unos con los otros para no apartarnos de Dios. Pastores, maestros de clases dominicales, líderes, nadie es lo suficientemente inmune al engaño del pecado, cuando el corazón comienza a ponerse obstinado e incrédulo a las palabras del Señor Jesucristo. El mundo en que vivimos está plagado de seducción, avaricia, arrogancia, corrupción, codicia, depravación sexual, entre otras, y con estas cosas el dragón, lleno de irá, ataca a los que tiene el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 12.17). Por eso Dios, ahora tiene una buena noticia para el mundo, y es que envía a cada creyente a ser la sal y luz en medio de las tinieblas compartiendo el evangelio de Cristo.

Jesús fue llevado por el Espíritu Santo al desierto y fue tentado en ese lugar por el diablo, pero también vemos que Israel fue llevado al desierto antes de llegar a la tierra prometida. Y cuando Jesús fue expuesto a las tentaciones enviadas por Satanás sus respuestas para resistirlo estuvieron tomadas de las Escrituras, palabras que fueron enviadas a Israel por parte de Dios para que las cumpliesen. Estas palabras de resistencia a los dardos de fuego del enemigo las podemos resumir en:

  • Jesús respondió: «Escrito está: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.”» Mateo 4.4
  • Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”.» Mateo 4.7
  • Jesús le dijo: «Vete, Satanás, porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás(temerás), y a él sólo servirás.”» Mateo 4.10 

Las palabras de Jesús nos instan a alimentar el espíritu diariamente con las palabras de Dios. Tampoco debemos tentarle o probarle en medio de las aflicciones porque por medio de ellas el Señor quiere saber lo que hay nuestro corazón (Deuteronomio 8.2). Llegamos a tentarle cuando le provocamos diciendo cosas como ¿Está el Señor entre nosotros o no está? (Éxodo 17), siendo arrogante y desagradecidos a pesar de habernos liberado de la esclavitud.  La vida de temor reverente es un llamamiento para cada hijo de Dios (Hebreos 12-28), esto puede ser desplazado poco a poco por el evangelio liviano o de la confesión positiva, que no transforma el interior, por lo tanto, traerá el endurecimiento del corazón por causa del engaño del pecado.

En Hebreos 3.7-8 dice: Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan su corazón, como lo hicieron en el desierto, en el día de la tentación, cuando me provocaron. Aquí el endurecimiento del corazón se produce por la obstinación, por la falta de fe, por la desobediencia a las palabras de Dios, y cuando nuestros oídos se cierran a la voz de Dios, no hay otro camino sino el que propone el diablo, y ese siempre nos llevará por caminos de muerte (Santiago 1.14-15).  

Si seguimos siendo obstinados, con un corazón endurecido a las palabras de Dios, aunque oigamos sermones semanalmente, pero no prestamos atención a este llamamiento, y sigamos en desobediencia, el Señor hizo este juramento: “Jamás entrarán en mi reposo” (Hebreos 3.11). Y este jamás, es un nunca, pero nunca entrarán en el reposo del pueblo de Dios, si seguimos apáticos a la voz de Dios y no hay una negación a nosotros mismos, entrega, humillación, tomando nuestra cruz, y muriendo en ella, no podemos seguir al Señor de manera verdadera (Mateo 16.24). No nos engañemos a nosotros mismos y a nuestras familias.

Si al leer estas líneas llevas varios años sin experimentar el reposo de Dios, te ánimo, conforme a las promesas de Dios, que eso puede cambiar hoy mismo, si tienes fe y crees con todo el corazón a las palabras que lees en las Escrituras. Tal como dice en Hebreros 4. 6-7 Por lo tanto, y puesto que aún falta que algunos entren en el reposo, y como aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de su desobediencia, vuelve a determinarse un día, «Hoy», al decir después de tanto tiempo, por medio de David:  «Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan su corazón».

Elaborado por Pr. Jair Sánchez O.

Ministerio El Mensaje de Jesús


Imprimir   Correo electrónico