EMDJ65-El mensaje que se quiere camuflar: El que practica el pecado es hijo del diablo-1 Juan 3:8

1 Juan 3:8

El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.

El título de este artículo, aunque suene fuerte, fue tomado de las Escrituras, no fue inventado a capricho, es la palabra de Dios, y fue escrito hace muchos siglos por el apóstol Juan en amor; hay ternura manifestada desde el cielo, Dios quiere adoptar a sus hijos por medio de la persona y obra de Jesucristo. Cristo vino a destruir las obras del diablo, pues él ha estado pecando desde el principio, y domina la mente de los que no han conocido a Dios. 

Debemos tener presente que todos los hijos de Dios, estamos en un proceso de constante crecimiento espiritual en santidad, pero si solo seguimos dominados, esclavizados por el pecado en lo oculto, o amargura en el alma por caer y recaer en el mismo pecado, sin experimentar la paz que sobrepasa todo entendimiento, entonces, algo está pasando en el corazón, y necesita ser restaurado, liberado del poder de las tinieblas. El decir que somos hijos de Dios Altísimo implica que su amor se ha manifestado en la vida del que obedece su palabra (1 Juan 2:5). Habrá desiertos, pruebas que pasar en nuestro peregrinaje como cristianos, pues la tentación no termina en nuestra vida terrenal, pero debemos enfrentarla con valentía y suplica a Dios, acudiendo a nuestro Sumo Sacerdote. No debemos conformarnos a los moldes de este mundo, que te dicen el supuesto camino a la verdadera felicidad, es un camino falso, esclavizados a los deleites pecaminosos, contrarios a palabra de Dios. 

Hay miedo en gran parte de la iglesia cristiana moderna en hablar la verdad sobre este asunto de la santidad desde los púlpitos, se camufla, en parte por temor a que se pierdan miembros en las congregaciones, pues vivimos en una sociedad resentida y ofendida por todo, y más en esta era de las redes sociales. Lo que, si debemos estar bien seguros, es lo que dice la Escritura; el que practica habitualmente el pecado, el que está dominado por el pecado, el que piensa solo en deleitarse, satisfacerse en el pecado, el que no obedece su palabra, está todavía en tinieblas, y es hijo del diablo, y la verdad no está en él (1 Juan 3:6-10). Decir algo diferente a esto, es solo engañar a los miembros de una congregación, es solo un interés particular por ganancias, no es amor verdadero.

Debemos tener presente que otras partes de la epístola de 1 de Juan, el autor admite que existe la posibilidad que el creyente peque (1 Juan 1:8, 10; 2:1; 5:16), pero tiene un intercesor, un abogado ante el Padre. Entonces, se arrepiente, se humilla, y es perdonado por Dios, entendiendo que, sin la provisión diaria del Señor, estamos muertos espiritualmente, cada vez buscando santidad en su vida; a diferencia de estar dominado, esclavo del pecado, tomando la vida de pecado de forma habitual, pues es el diablo es el que tendría el control de esa vida.

Hay que extender el evangelio de Cristo en amor a todas las naciones, pero en verdad y amor, conforme a lo que dice la palabra de Dios, sin tener miedo a proclamarlo como se encuentra escrito en las Escrituras. Estos temas no son muy tocados en las predicas modernas, para que no suene como “predicas muy religiosas”. Pero, quiero que lo sepas como familia de Dios, debemos crecer en santidad, pues sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14). 

Si digo que soy cristiano, no debo conformarme con llevar una vida doble, solo para verme piadoso externamente, hay que ir ante Dios urgentemente, clamar gracia, misericordia, amor y bondad, para tener la conciencia que Dios en amor envió a Cristo a todos los hombres pecadores para liberarnos del poder de la esclavitud del diablo. Cristo fue manifestado para cargar nuestros pecados (1 Juan 3:5). Todo el que permanece en Él, no practica habitualmente el pecado, no lo continúa haciendo en lo oculto (1 Juan 3:6); cuando la conciencia está cauterizada por el pecado, no se inmuta, no se mueve, está dormida, cree que lo que está haciendo es normal como los demás, porque piensa, nadie es perfecto, además todo el mundo peca, entonces, ¿en qué queda el beneficio de la liberación de la esclavitud del pecado efectuada por Cristo en la cruz al derramar su preciosa sangre?

Esta es una oportunidad para que el colirio (Apocalipsis 3.18) sea aplicado a nuestros ojos por el poder del Espíritu; si yo digo Señor, Señor, y no hago la voluntad de mi Padre que está en los cielos, tengo la casa construida sobre el suelo que no tiene cimientos (Lucas 6:46-49), y cualquier tormenta e inundación que llegue la destruirá. Dios nos manda, y es un mandato, no es una recomendación o sugerencia, a guardar sus mandamientos (Juan 14:15-24); hay que buscarle en oración diariamente con temor reverente para resistir los dardos de fuego del enemigo. En algunos momentos la lucha contra los principados, potestades y gobernadores de las tinieblas (Efesios 6.12) se pondrá fuerte, pero el huirá de nosotros cuando nos sometemos a Dios (Santiago 4:7), pero después vendrá con violencia a ver como está la casa (Mateo 12:43-45).

Gracias Dios, por traernos liberación de la esclavitud del pecado por medio de Cristo, hermana o hermana que lees estas líneas, no te dejes engañar en un evangelio solo centrado en los deseos egoístas del corazón de los hombres; hay que concentrarse en la gloria de Dios, Cristo vino a liberar, a reconciliarnos con Dios, no para satisfacer el orgullo y las pretensiones de los hombres. Cristo es todo, por Él y en Él, para la gloria de Dios Padre por todas las generaciones.

Elaborado por:
Pastor Jair Sánchez
Ministerio El Mensaje de Jesús


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